junio 2022

¿Las pantallas afectan al desarrollo del lenguaje de los más pequeños? ¿Está contraindicado el uso de pantallas antes de los dos años? ¿Qué efectos son los más comunes en el uso excesivo? ¿Pueden aprender palabras a través de las aplicaciones de lenguaje? En este capítulo del podcast resuelvo todas estas preguntas y te hago reflexionar sobre el uso de pantallas y el desarrollo lingüístico en peques.

NOTAS DEL EPISODIO

Episodio 6. ¿Cómo afecta el uso de pantallas al desarrollo lingüístico de los niños?

Evidencia científica sobre el uso de pantallas y el retraso en el lenguaje

El año pasado me fui de vacaciones a Mallorca a ver a una de mis mejores amigas que vive allí, y a pasar con mi pareja unos días en un hotel con piscina, claro. Una mañana, en el bufet vi una escena que me dejó muy impactada. En la mesa de al lado una familia estaba desayunando. Papá y mamá lo hacían mientras miraban sus respectivos móviles. Su peque de unos tres años hacía lo mismo, viendo unos dibujos en un pequeño dispositivo. Y un bebé, tumbado en un capazo, emitía algunas vocalizaciones y sonidos, mientras movía las piernecitas, sin respuesta, ni estímulo más allá, que el de un techo blanco y el ruido de fondo de la camarera recogiendo la vajilla.

Me dieron ganas de situarme delante del bebé y empezar a jugar al «ta o no ta». Pero habría parecido raro. Lo que a nadie le pareció raro es que cuatro personas en una misma mesa no se dirigieran la palabra durante todo el rato que duró el desayuno. Y a mí, eso es lo que más me choca de nuestra nueva vida con las pantallas.

¿Qué entendemos por pantalla? Según un interesantísimo artículo de la Revista de Psicología, que te dejo en los comentarios del podcast, una pantalla consiste en: «una superficie electrónica sobre la cual se proyectan imágenes», dentro de esta definición caben: los televisores, computadoras, tabletas, teléfonos móviles y las consolas de videojuegos. 

Te aviso que voy a empezar fuerte, así que coge aire y vamos a por ello.

Uso de pantallas en niños y retrasos del lenguaje

Según un estudio presentado en la Reunión de Sociedades Académicas Pediátricas en 2017, cuanto más tiempo pasen los menores de hasta dos años frente a la pantalla, más aumenta la probabilidad de que tengan retrasos en el desarrollo del habla.

Vamos a razonar primero y a contrastar con los datos disponibles después.

¿Qué motivos pueden llevarnos a pensar que el uso de pantallas, en niños pequeños, pueden causar este desfase en el desarrollo lingüístico?

Se me ocurren varias cosas:

No potencia la interacción

En primer lugar, cuando el peque utiliza un dispositivo electrónico, no interactúa con nadie más. El escenario se reduce a él y a su pantalla. Pero es que, si ya eres parte de Lenguaje desde CERO desde algún tiempo, sabrás que el lenguaje solo se estimula a partir de la interacción con los demás, especialmente, con los adultos. Esta interacción es la que favorece el desarrollo lingüístico, no solo en lo referente a aumentar su vocabulario y mejorar la expresión de sus frases, sino que le enseña el uso social del lenguaje, algo que será de suma importancia para su desarrollo personal y para la mejora de sus habilidades sociales.

Menos un punto para el desarrollo lingüístico.

Limita la práctica del lenguaje

Además, si está jugando con la Tablet, no está hablando. Es decir, queremos que desarrolle una habilidad que no está poniendo en práctica. Yo no sé cómo se puede hacer eso.

Es decir, hasta ahora tenemos a un peque callado e interactuando con algo que no es una persona, por lo tanto, no tiene que poner en práctica respuestas sociales, ni tendrá disponible su mayor fuente de estimulación lingüística, que ya hemos quedado que eres tú.

Ya vamos para menos dos puntos, mínimo.

Uso de aplicaciones para estimular el lenguaje

Ahora es cuando viene el argumento de las aplicaciones para aprender palabras… Podríamos pensar que con la Tablet puede estar aprendiendo palabras nuevas o habilidades cognitivas. Y antes de que empiece a darme vueltas la cabeza como a la niña del exorcista, voy sacar los datos.

Según la evidencia científica que hay sobre el tema, antes de los dos años de edad, el cerebro de los niños no ha alcanzado la madurez necesaria para trasladar lo que pueda aprender en una pantalla a su vida real.

Así que las famosas aplicaciones para que tu hijo desarrolle lenguaje se ven completamente revocadas por los estudios que demuestran que hay dificultades para transferir estos conocimientos, porque los bebes no entienden la relación entre las imágenes 2D y los objetos reales. Esto es porque sus habilidades de control atencional y de pensamiento simbólico no han madurado lo suficiente. Y no aprenderán de la misma forma que lo hacen con las relaciones personales. O sea, contigo. ¿Lo mismo ocurre con los cuentos? Claro, por eso es tan importante la figura del adulto acompañando la lectura de cuentos en edades tempranas.

Bajo desarrollo lingüístico por un uso excesivo de las pantallas

En un estudio francés, que te voy a dejar en las notas del programa, se puso de relieve que más de un 80% de los niños está expuesto a las pantallas antes de los dos años. El 40% del tiempo, lo hacen a solas.  

Los resultados del mismo estudio revelaron que el excesivo uso de las pantallas comporta los siguientes problemas en el desarrollo lingüístico:

  • Falta de vocabulario
  • Baja comprensión del lenguaje oral
  • Dificultad a la hora de exponer o relatar cualquier cuestión

La Sociedad Española de Pediatria Extrahospitalaria y de Atención Primaria  defiende que «los niños menores de dos años no deben ver televisión». La propia OMS desaconseja por completo el uso de cualquier dispositivo antes de esa edad.

Existen, además, otros efectos, en los que no me voy a extender demasiado, pero que me han parecido importantes, como: trastornos del sueño, derivados de la luminiscencia de las pantallas; tendencia al sedentarismo y, por ende, al sobrepeso infantil; y, la aparición de trastornos psiquiátricos como la depresión o la ansiedad.

A estas alturas espero que estés rociando la Tablet con agua bendita.

Resumiendo

Deja que las recoja en un resumen todo lo que leído sobre el uso de pantallas en peques y la relación el desarrollo del lenguaje.

Según la OMS y distintas Sociedades de Pediatría, el uso de pantallas antes de los dos años está totalmente desaconsejado, ya que puede comportar un retraso en el desarrollo lingüístico de los peques, entre otros efectos, como trastornos del sueño, problemas psicológicos y físicos, como el sobrepeso.

Un uso excesivo de pantallas en etapas tempranas del neurodesarrollo puede comportar dificultades en la expresión y en la comprensión del lenguaje oral. El cerebro de los niños menores de dos años no está preparado para aprender a través de dispositivos electrónicos. Así que, si quieres estimular el lenguaje de tu peque, te toca estar presente: jugar con él, leer cuentos con él y sobretodo, hablar con él, algo que no podrás hacer si está pendiente de un móvil o un televisor.

¿Tu peque tiene muchas rabietas? ¿No sabes cómo ayudarlo en su desfase lingüístico? En este episodio te cuento cómo evité una rabieta en la sesión de logopedia y te cuento las claves para que puedas aplicarlas en casa. 

NOTAS DEL PROGRAMA

Episodio 5. ¿Cómo evité que un niño hiciera una rabieta en la sesión de logopedia?

Paso a paso

Las rabietas forman parte del desarrollo normal de cualquier niño. Después de varios años atendiendo a peques con un retraso en su desarrollo comunicativo y lingüístico, me he dado cuenta de que estos niños se diferencian del resto en algunos aspectos que parecen compartir entre ellos.

He observado:

  • Un número elevado de rabietas aparentemente injustificadas.
  • Mayor explosión emocional, o sea, menor regulación de sus emociones.
  • Una alta frecuencia de estas rabietas en niños mayores de tres años.

Todo esto me hace preguntarme porqué los peques con dificultades para comunicarse tienen más rabietas, más fuertes y que no disminuyen con la edad, como suele ocurrir de forma habitual.

Para poder reflexionar sobre esto, he recurrido a un e-book gratuito que ofrece Una Madre Molona y Marido en su página web. Por si no los conoces, te voy a dejar el enlace en las notas del programa para que puedas suscribirte a su newsletter y obtenerlo de forma gratuita. Si te interesa la gestión respetuosa de las rabietas y la educación en positivo, no puedo hacer otra cosa que recomendarte que te pases también por su Instagram, donde @unamadremolona siempre ofrece contenido relacionado con estos temas. Esto no es una colaboración.

La definición de rabieta que ellos ofrecen en su e-book es: «la rabieta es la manera de expresar una necesidad que no está siendo atendida y que (los niños) no son capaces de gestionar o de comunicar de forma efectiva».

Y ahí le ha dado la molona, usando la palabra «comunicar».

¿Qué ocurre cuando existe un retraso en el desarrollo del lenguaje? Que a tu peque le cuesta horrores comunicarse contigo. Y no tener capacidad para expresarse es realmente frustrante.

Además, hay otro tema. Como digo en el programa gratuito para estimular el lenguaje desde casa (que puedes descargarte en mi página web): la comunicación va en dos direcciones. Y es posible que no todas las rabietas se estén dando porque tu peque no se pueda expresar, es posible que, en algunos momentos, no te esté entendiendo.

Eso me pasó una vez que un peque llegó a la sesión con la idea de jugar con unos coches y el parking con los que había jugado el primer día que nos habíamos conocido.

Le dije que me parecía bien, pero que ese juego lo íbamos a dejar para el final, con la intención de realizar primero algunas actividades más específicas de adquisición de vocabulario.

Cuando vi la cara que puso, supe que aquello iba a acabar muy mal.

No siempre puedo evitar una rabieta, pero la negociación suele ser efectiva. Ofrezco a los niños primero una cosa que conocen, aunque no les apetece tanto, y después hacemos la que más les gusta.

¿Por qué no funcionaba, si otras veces habíamos jugado a los juegos que yo le estaba proponiendo? ¿Cuál era el problema? El problema era que no me estaba entendiendo.

Soporte visual con imágenes

Así que cogí unas cuantas fotos de los juguetes que tengo en la consulta, entre ellas las de los coches, y le dije que primero haríamos una actividad. Puse las imágenes sobre la mesa y coloqué la foto de la actividad que yo tenía pensada justo a la izquierda de la de los coches.

Por lo pronto, su expresión emocional, a puntito de estallar, se frenó en seco. Estaba entendiendo el trato. Usé frases cortas y fáciles y señalé las imágenes con el dedo, conforme me refería a ellas: «Primero jugaremos con las tarjetas de animales y, después, podrás jugar con los coches».  En ningún momento usé el «no» o algo así como: «no podemos jugar a los coches ahora». Porque en esa frase, un peque enfadado solo escuchará: «no podemos jugar a los coches» omitiendo la parte más importante: «ahora». Pero, además, un peque con un retraso en su desarrollo lingüístico, probablemente se quedará solo en el «no». Y ese, amiga mía, es un jardín en el que preferirás no adentrarte.

Atender su emoción

Algo que también hice fue: atender su emoción: «entiendo que te enfades, no me estás entendiendo. Jugaremos con los coches, pero primero…».

A pesar de toda esta retahíla de estrategias, me di cuenta de que mi peque no estaba del todo convencido.

Así que apliqué otra táctica: le di a elegir la primera actividad.

Escogí otra imagen que representaba una actividad que le gustaba, y que cumplía con mis objetivos de intervención, y le di a escoger. ¿Qué prefieres: las tarjetas de animales o un cuento? Y voilà. Se hizo la magia.

No solo lo entendió, sino que se sentó en la mesa para escuchar el cuento. Lo que hice, a partir de ese día, fue crear una rutina, para que se sintiera más seguro la próxima vez.

Lo hago con él y con casi todos mis peques, realizo no una, sino dos actividades de mi elección primero y les permito jugar con algo de su elección al final. Además, pueden cambiar una de las actividades, si no le apetece hacerla, por la razón que sea, siempre y cuando esté entre mis opciones de intervención.

Añade aquí tu texto de cabecera

Para terminar con el episodio de hoy, voy a recoger en tres puntos qué estrategias puse en marcha para disolver una rabieta en potencia en la consulta.

  1. Evité decir que «no».
  2. Utilicé un soporte visual para hacer un trato. Le dije al peque que jugaríamos con los coches presentando una foto de los mismos y una foto de la actividad que quería realizar primero y la coloqué delante.
  3. Cuando estuvo tranquilo, le di a elegir esa primera actividad entre dos opciones que me interesaban.

Recuerda que estas son estrategias para evitar las rabietas en niños. Una vez se producen, es difícil que puedas razonar con un peque y te toca acompañarla de otra forma. Pero eso mejor se lo dejo a la Molona y Marido.

¿Crees que tu peque ya debería hablar, pero no sabes a quién pedir ayuda? ¿Al pediatra? ¿A una logopeda privada? ¿Cuál es el camino que tendrás que recorrer si sospechas que tu peque tiene un retraso en el desarrollo del lenguaje? En este capítulo del podcast te cuento a quién acudir, si ese es tu caso. 

Episodio 4. ¿A quién acudo si mi hijo no habla?

Proceso de derivación en los retrasos en el lenguaje

Seguro que, en una de las primeras visitas concertadas con el servicio de Pediatría de tu zona, te han hecho distintas preguntas sobre el desarrollo lingüístico y general de tu peque y, además, dedican un tiempo a observar algunas tareas o a intentar conversar con él. Eso es porque el pediatra es el primer profesional que va a estar pendiente del desarrollo de tu hijo.

Así que, si el médico detecta cualquiera de los signos de alarma que comentamos en el primer capítulo del podcast (al que te dirigiré en las notas del programa) es probable que ponga en marcha un protocolo de derivación que puede ir: desde derivaros al centro de atención temprana de vuestra zona, hasta derivaros a un neuropediatra u otro especialista que realice pruebas médicas que descarten cualquier afectación de tipo orgánico, genético, por ejemplo.

En cualquier caso, haz todas las preguntas que consideres oportunas a tu pediatra. No te quedes con nada en el tintero o pienses que los médicos no están para estas cosas, porque tu pediatra va a acompañarte en todo el proceso y tú debes de tener toda la información que consideres necesaria.

Los centros de atención temprana

Puede que en tu zona no lo llaméis centro de atención temprana o CDIAT

En algunos lugares, como en Catalunya, donde vivo, es más habitual encontrar centros de atención precoz o CDIAPs.

Sin embargo, he leído que en Andalucía se denominan Centros de Atención Infantil Temprana (CAIT), voy a dejarte en las notas del programa un documento de Armando Montes Lozano que me ha ayudado mucho a preparar este episodio del podcast.

En cualquier caso, es lugar que reúne distintos profesionales que están especializados en la edad de cero a seis años. Podemos encontrar: neuropediatras, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas y también personal de servicios sociales. Aunque los servicios pueden variar de un centro a otro. Todas estas disciplinas van completamente enfocadas al acompañamiento de los peques con dificultades en el neurodesarrollo y de su entorno.

Esto es así, porque en nuestro país los Centros de Atención Temprana dependen de distintas Consejerías (Salud, Educación o Bienestar Social), en concreto, en Cataluña depende del: Ministeri de Treball i Àfers Socials.

Y cada uno de ellos obedece a decretos y acuerdos que existan en cada comunidad.

Otras vías de derivación

¿Qué pasa si tu detectas un retraso en el desarrollo o en el lenguaje de tu hijo y el pediatra, por la razón X considera que no es necesaria ninguna derivación?

Normalmente a estos centros pueden derivarte también otros profesionales, como las maestras de la escuela infantil y, además, en algunos casos, al no depender de Sanidad, puedes acudir por tu cuenta y pedir una primera visita dirigiéndote al centro o llamando por teléfono.

En las notas también te voy a dejar un listado de los centros de atención temprana del territorio.

En el caso de ser derivados, siempre tendréis una primera visita con un profesional de referencia que valorará si debéis iniciar tratamiento.

Normalmente, tendréis asignado un solo especialista. Aunque en algunos creo que pueden ser más.

Es un sistema público, al que te recomiendo que accedas, si es posible, a pesar de que puedas encontrarte con las mismas dificultades que te encontrarías en el sistema privado. De nuevo, pide todas las explicaciones que consideres pertinentes, son profesionales con capacidad para resolver temas familiares, podrán resolver también tus dudas.

¿Hay logopeda en el centro de atención temprana?

Si tu demanda es que tu hijo todavía no habla es posible que seas derivado al logopeda. Pero no siempre es así, si tu peque presenta un retraso en la comunicación o en el lenguaje y tiene menos de un año, puede que seáis asignados a un psicólogo o a un fisioterapeuta.

¿Qué ocurre si no te asignan una logopeda para tu hijo que todavía no se comunica como cabría esperar o no habla? Mi recomendación es que complementes la intervención y la ayuda que te ofrece el CDIAT con el trabajo de una logopeda especialista en lenguaje y primera infancia y que sigas tu instinto.

Porque al final podemos vernos limitados por:

  • El profesional que recoge la primera demanda
  • El propio sistema de derivación
  • Los recursos de los que dispone el centro de atención temprana
  • Incluso tus propios recursos económicos pueden ser una limitación, totalmente comprensible.

Muchas familias empiezan terapia conmigo en el centro privado y, en cuanto obtienen plaza en el centro de atención temprana, se dan de baja.

Es normal, por ello, si te apetece trabajar conmigo, te ofrezco que te des de alta en la newsletter de Lenguaje desde CERO y que te descargues un e-book gratuito que te indica por dónde empezar en todo esto de estimular el lenguaje de tu peque si no habla todavía o si su nivel lingüístico no es el esperado.

Que no te limite el sistema, que no te limite ningún profesional. Porque de nuevo menciono la plasticidad cerebral que existe en esta etapa evolutiva, en la que el cerebro crea mayores conexiones y aprendizajes de suma importancia para el resto de la vida. Un día espero que podamos hablar de esto y también puedes escribirme para contarme tu caso o para trasladar todas las dudas que tengas. Te dejo mi Instagram, mi web y mi e-mail en las notas del programa.

¿Tu peque tiene un retraso en el lenguaje y te has dado cuenta de que has dejado de hablarle? ¿Te cuesta tanto arrancarle una palabra a tu peque que has desistido? Esto tiene un nombre y se llama: indefensión aprendida. En este capítulo del podcast te digo de qué va esto y cómo volver a disfrutar de comunicarte con tu peque. 

NOTAS DEL PROGRAMA:

Episodio 3. No le hablo a mi hijo

La indefensión aprendida cuando tu hijo no habla

Hace algunas semanas me topé en redes con un tweet muy interesante sobre la indefensión aprendida. La publicación era de @nyconene. Te dejo el enlace en las notas del programa y te recomiendo que te tomes unos minutos para leerlo.

Para ejemplificarte este concepto voy a hablarte de mi vecino al que, para que continúe en el anonimato, voy a llamar Guille. Guille y yo solíamos coincidir en el rellano de la entrada del edificio de pisos en el que vivo. Cuando yo me iba a la universidad, probablemente él se iba al instituto, ya que era más joven que yo. Cuando nos cruzábamos yo siempre lo saludaba, le decía: «hola». Pero Guille nunca respondía. De verdad, no respondió ni una maldita vez. Así que dejé de ser educada y dejé de saludarlo. Simplemente me cruzaba con Guille en el rellano. Ni si quiera nos mirábamos. Era incómodo, pero aprendí a vivir con ello.

La indefensión aprendida tiene que ver con no mostrar iniciativa por la impresión de que el esfuerzo que vas a invertir no va a tener ninguna repercusión. Como en el caso de mis encuentros con Guille. Al comprobar que mi inversión de saliva diaria era en vano, simplemente dejé de decir «hola».

¿Por qué esto es tan importante para la estimulación del lenguaje?

Cuando tienes un peque con una baja intención comunicativa, los esfuerzos puestos en comunicarte con él suelen ser elevados. A menudo, las familias invertís mucha energía en arrancar una mirada o una sonrisa a un peque con un trastorno del desarrollo de la comunicación o del lenguaje. Lo que haces en los primeros meses de vida, como hablar a tu peque constantemente, hacerle cosquillas para que se ría o llamar su atención con juguetes, deja de tener sentido si tu hijo tiene un porcentaje bajo de respuesta. El coste es muy superior al beneficio y empiezas a pensar que tu acción no tiene ninguna repercusión en el desarrollo lingüístico de tu peque que, además, no habla.

Y aquí empieza el primer error. Sin saberlo, estás privando del mayor estímulo que tiene tu peque para desarrollar habilidades comunicativas: tú.

Una mamá con la que llevo más de un año trabajando, la primera vez que nos conocimos me reconoció que había dejado de hablar a su hijo. Y lo entiendo. Su hijo no hacía contacto visual con ella, no hacía demandas, se limitaba a estar en movimiento por la casa con su silla de ruedas y la familia había tenido que retirar el uso de la Tablet, porque el peque no era capaz de responder a ningún otro estímulo.

Cuando tu peque no se comunica

Los bebés son comunicativos por naturaleza, les va en ello la supervivencia. Así que es muy fácil responder a las señales de un bebé. Pero, ¿qué pasa si el bebé no busca la comunicación? Entonces, es fácil acostumbrarse a cubrir las necesidades básicas de los peques cuando hay señales evidentes de malestar y dejar de prestar atención a señales más sutiles. Total, parece que no sirve para nada. Es fácil dejar de estimular. Pero, que exista una baja intención comunicativa, no quiere decir que haya necesidad de comunicarse o signos comunicativos que estás pasando por alto.

Cuando empiezo a trabajar con un peque primero trabajo con la familia un cambio de chip. Es como cuando plantas un campo, primero hay que preparar la tierra para la siembra. Hay que oxigenarla y aportarle los minerales que necesita. El entorno de crecimiento de tu peque eres tú. Así que los primeros cambios para que tu peque mejore, vas a tener que hacerlos tú.

La indefensión aprendida es un pez que se muerde la cola. Si dejas de hablar con tu peque, porque él ha dejado de hablarte, no estimularás su desarrollo lingüístico.

Voy a seguir con el ejemplo de la mamá que había dejado de hablar con su peque. En cuanto empezaron a percibir y a interpretar las señales comunicativas que su hijo estaba realizando, encontraron numerosas oportunidades para estimular a su peque. A día de hoy, a pesar de tener una enfermedad rara y un trastorno del neurodesarrollo derivado de esta, el peque es capaz de comunicarse con su familia con la mirada, las expresiones faciales, vocalizaciones, pictogramas y palabras escritas. ¡Hace lectura global y las usa para pedir su Tablet! ¿No es maravilloso?

Para acabar

Deja que recoja y resuma lo que hemos hablado sobre indefensión aprendida.

Es normal que hayas dejado de hablar a tu peque si él no se comunica contigo de una forma muy activa. Sin embargo, para estimular su lenguaje deberás volver a conectar con él.

En el e-book gratuito que puedes descargarte suscribiéndote a la newsletter, te ayudo a volver a hablar con tu peque. A comunicarte con él de una forma estimulante y gratificante para ambos.

¿Cualquier juguete nos sirve para estimular el habla de tu peque? En este capítulo te voy a describir los requisitos que ha de tener el juguete ideal para ayudar al desarrollo lingüístico de tu peque.

NOTAS DEL PODCAST

Episodio 2. Requisitos del juguete ideal para estimular el lenguaje

¿Qué juguetes fomentan el desarrollo lingüístico?

Hoy traigo un tema que me apetece un montón: qué características, qué requisitos ha de tener un juguete que estimule el habla de tu peque.

Antes de entrar en pánico pensando en que has de ir corriendo a comprar juegos y tarjetas de vocabulario o perder todo el fin de semana en Pinterest, creo que deberías echar un vistazo al armario de juguetes que tendréis en casa. Vamos a ver qué puedes aprovechar. Después ya sacamos la plastificadora.

Vacía los baúles y pon todos los juguetes en el suelo. Con mi ayuda, vas a ir apartando aquellos que cumplan con los requisitos del juguete ideal para estimular el lenguaje, aunque solo recojan algunos de ellos.

Para esto, es importante que olvides las indicaciones de la edad para la que está pensada cada juguete. Mente abierta.

Características de los juguetes que estimulan el habla

En primer lugar, vamos a apartar:

  • Los juguetes que permitan la participación del adulto, aunque no estén pensados inicialmente para ello:
    • Aquellos juguetes que permitan jugar por turnos, como: los juegos de cartas o de mesa. También algunos instrumentos como un tambor.

Otros ejemplos son:

  • Juguetes con los que podamos trabajar órdenes sencillas, como la plastilina y los moldes; un parking de coches en miniatura…
  • Los que permitan lo que las profesionales llamamos atención conjunta, que es estar pendientes del objeto y de una persona al mismo tiempo, como los cuentos o los instrumentos.
  • Juguetes que no sobreestimulen al peque sensorialmente. Como, por ejemplo, un muñeco con una música muy alta o larga; o colores muy estridentes, que saturen o paralicen al peque, o incluso a nosotros, y no nos permitan interactuar. Esos, no estimulan el lenguaje. Ojo, no te digo que los tires, digo que los pongas en una cesta, para el juego individual o la autoestimulación del peque.
  • Juguetes que llamamos de causa-efecto. Son aquellos que permiten que ocurra algo por la acción del peque. El niño aprieta un botón y el juguete realiza alguna acción. El niño hace rodar la pelota y se oye un sonido, por ejemplo. Estos juguetes, aunque aparentemente son de juego individual, nos dan oportunidades para interactuar y trabajar algunos aspectos más prelingüísticos, pero también importantes si queremos estimular el habla.
  • Juguetes para el juego simbólico: todo lo que permita recrear situaciones adultas. Desde una casita de muñecas, una granja con animales o dinosaurios en miniatura, hasta cocinas, sets de limpieza, mecánica, peluquería o arqueología.

Todos estos juguetes son imprescindibles para ampliar vocabulario, realizar clasificación semántica, estructurar frases, etc.

No quiere decir que todos los niños estén preparados para este tipo de juego. Es un juego complejo y que requiere de algunas habilidades lingüísticas. Pero esto podemos dejarlo para otro capítulo del podcast.

En resumen

Si quieres saber cuáles son los juguetes con posibilidades para estimular el habla de tu peque. Aparta aquellos que:

  • Permitan la participación del adulto: jugando por turnos, siguiendo órdenes o facilitando la atención conjunta.
  • Los juguetes que establecen relaciones causa-efecto
  • Aquellos para el juego simbólico
  • Evita aquellos que tengan música o ruidos demasiado fuertes o estridentes, que puedan saturar los sentidos del peque o los nuestros.
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