¿Crees que tu peque ya debería hablar, pero no sabes a quién pedir ayuda? ¿Al pediatra? ¿A una logopeda privada? ¿Cuál es el camino que tendrás que recorrer si sospechas que tu peque tiene un retraso en el desarrollo del lenguaje? En este capítulo del podcast te cuento a quién acudir, si ese es tu caso. 

Episodio 4. ¿A quién acudo si mi hijo no habla?

Proceso de derivación en los retrasos en el lenguaje

Seguro que, en una de las primeras visitas concertadas con el servicio de Pediatría de tu zona, te han hecho distintas preguntas sobre el desarrollo lingüístico y general de tu peque y, además, dedican un tiempo a observar algunas tareas o a intentar conversar con él. Eso es porque el pediatra es el primer profesional que va a estar pendiente del desarrollo de tu hijo.

Así que, si el médico detecta cualquiera de los signos de alarma que comentamos en el primer capítulo del podcast (al que te dirigiré en las notas del programa) es probable que ponga en marcha un protocolo de derivación que puede ir: desde derivaros al centro de atención temprana de vuestra zona, hasta derivaros a un neuropediatra u otro especialista que realice pruebas médicas que descarten cualquier afectación de tipo orgánico, genético, por ejemplo.

En cualquier caso, haz todas las preguntas que consideres oportunas a tu pediatra. No te quedes con nada en el tintero o pienses que los médicos no están para estas cosas, porque tu pediatra va a acompañarte en todo el proceso y tú debes de tener toda la información que consideres necesaria.

Los centros de atención temprana

Puede que en tu zona no lo llaméis centro de atención temprana o CDIAT

En algunos lugares, como en Catalunya, donde vivo, es más habitual encontrar centros de atención precoz o CDIAPs.

Sin embargo, he leído que en Andalucía se denominan Centros de Atención Infantil Temprana (CAIT), voy a dejarte en las notas del programa un documento de Armando Montes Lozano que me ha ayudado mucho a preparar este episodio del podcast.

En cualquier caso, es lugar que reúne distintos profesionales que están especializados en la edad de cero a seis años. Podemos encontrar: neuropediatras, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas y también personal de servicios sociales. Aunque los servicios pueden variar de un centro a otro. Todas estas disciplinas van completamente enfocadas al acompañamiento de los peques con dificultades en el neurodesarrollo y de su entorno.

Esto es así, porque en nuestro país los Centros de Atención Temprana dependen de distintas Consejerías (Salud, Educación o Bienestar Social), en concreto, en Cataluña depende del: Ministeri de Treball i Àfers Socials.

Y cada uno de ellos obedece a decretos y acuerdos que existan en cada comunidad.

Otras vías de derivación

¿Qué pasa si tu detectas un retraso en el desarrollo o en el lenguaje de tu hijo y el pediatra, por la razón X considera que no es necesaria ninguna derivación?

Normalmente a estos centros pueden derivarte también otros profesionales, como las maestras de la escuela infantil y, además, en algunos casos, al no depender de Sanidad, puedes acudir por tu cuenta y pedir una primera visita dirigiéndote al centro o llamando por teléfono.

En las notas también te voy a dejar un listado de los centros de atención temprana del territorio.

En el caso de ser derivados, siempre tendréis una primera visita con un profesional de referencia que valorará si debéis iniciar tratamiento.

Normalmente, tendréis asignado un solo especialista. Aunque en algunos creo que pueden ser más.

Es un sistema público, al que te recomiendo que accedas, si es posible, a pesar de que puedas encontrarte con las mismas dificultades que te encontrarías en el sistema privado. De nuevo, pide todas las explicaciones que consideres pertinentes, son profesionales con capacidad para resolver temas familiares, podrán resolver también tus dudas.

¿Hay logopeda en el centro de atención temprana?

Si tu demanda es que tu hijo todavía no habla es posible que seas derivado al logopeda. Pero no siempre es así, si tu peque presenta un retraso en la comunicación o en el lenguaje y tiene menos de un año, puede que seáis asignados a un psicólogo o a un fisioterapeuta.

¿Qué ocurre si no te asignan una logopeda para tu hijo que todavía no se comunica como cabría esperar o no habla? Mi recomendación es que complementes la intervención y la ayuda que te ofrece el CDIAT con el trabajo de una logopeda especialista en lenguaje y primera infancia y que sigas tu instinto.

Porque al final podemos vernos limitados por:

  • El profesional que recoge la primera demanda
  • El propio sistema de derivación
  • Los recursos de los que dispone el centro de atención temprana
  • Incluso tus propios recursos económicos pueden ser una limitación, totalmente comprensible.

Muchas familias empiezan terapia conmigo en el centro privado y, en cuanto obtienen plaza en el centro de atención temprana, se dan de baja.

Es normal, por ello, si te apetece trabajar conmigo, te ofrezco que te des de alta en la newsletter de Lenguaje desde CERO y que te descargues un e-book gratuito que te indica por dónde empezar en todo esto de estimular el lenguaje de tu peque si no habla todavía o si su nivel lingüístico no es el esperado.

Que no te limite el sistema, que no te limite ningún profesional. Porque de nuevo menciono la plasticidad cerebral que existe en esta etapa evolutiva, en la que el cerebro crea mayores conexiones y aprendizajes de suma importancia para el resto de la vida. Un día espero que podamos hablar de esto y también puedes escribirme para contarme tu caso o para trasladar todas las dudas que tengas. Te dejo mi Instagram, mi web y mi e-mail en las notas del programa.

¿Tu peque tiene un retraso en el lenguaje y te has dado cuenta de que has dejado de hablarle? ¿Te cuesta tanto arrancarle una palabra a tu peque que has desistido? Esto tiene un nombre y se llama: indefensión aprendida. En este capítulo del podcast te digo de qué va esto y cómo volver a disfrutar de comunicarte con tu peque. 

NOTAS DEL PROGRAMA:

Episodio 3. No le hablo a mi hijo

La indefensión aprendida cuando tu hijo no habla

Hace algunas semanas me topé en redes con un tweet muy interesante sobre la indefensión aprendida. La publicación era de @nyconene. Te dejo el enlace en las notas del programa y te recomiendo que te tomes unos minutos para leerlo.

Para ejemplificarte este concepto voy a hablarte de mi vecino al que, para que continúe en el anonimato, voy a llamar Guille. Guille y yo solíamos coincidir en el rellano de la entrada del edificio de pisos en el que vivo. Cuando yo me iba a la universidad, probablemente él se iba al instituto, ya que era más joven que yo. Cuando nos cruzábamos yo siempre lo saludaba, le decía: «hola». Pero Guille nunca respondía. De verdad, no respondió ni una maldita vez. Así que dejé de ser educada y dejé de saludarlo. Simplemente me cruzaba con Guille en el rellano. Ni si quiera nos mirábamos. Era incómodo, pero aprendí a vivir con ello.

La indefensión aprendida tiene que ver con no mostrar iniciativa por la impresión de que el esfuerzo que vas a invertir no va a tener ninguna repercusión. Como en el caso de mis encuentros con Guille. Al comprobar que mi inversión de saliva diaria era en vano, simplemente dejé de decir «hola».

¿Por qué esto es tan importante para la estimulación del lenguaje?

Cuando tienes un peque con una baja intención comunicativa, los esfuerzos puestos en comunicarte con él suelen ser elevados. A menudo, las familias invertís mucha energía en arrancar una mirada o una sonrisa a un peque con un trastorno del desarrollo de la comunicación o del lenguaje. Lo que haces en los primeros meses de vida, como hablar a tu peque constantemente, hacerle cosquillas para que se ría o llamar su atención con juguetes, deja de tener sentido si tu hijo tiene un porcentaje bajo de respuesta. El coste es muy superior al beneficio y empiezas a pensar que tu acción no tiene ninguna repercusión en el desarrollo lingüístico de tu peque que, además, no habla.

Y aquí empieza el primer error. Sin saberlo, estás privando del mayor estímulo que tiene tu peque para desarrollar habilidades comunicativas: tú.

Una mamá con la que llevo más de un año trabajando, la primera vez que nos conocimos me reconoció que había dejado de hablar a su hijo. Y lo entiendo. Su hijo no hacía contacto visual con ella, no hacía demandas, se limitaba a estar en movimiento por la casa con su silla de ruedas y la familia había tenido que retirar el uso de la Tablet, porque el peque no era capaz de responder a ningún otro estímulo.

Cuando tu peque no se comunica

Los bebés son comunicativos por naturaleza, les va en ello la supervivencia. Así que es muy fácil responder a las señales de un bebé. Pero, ¿qué pasa si el bebé no busca la comunicación? Entonces, es fácil acostumbrarse a cubrir las necesidades básicas de los peques cuando hay señales evidentes de malestar y dejar de prestar atención a señales más sutiles. Total, parece que no sirve para nada. Es fácil dejar de estimular. Pero, que exista una baja intención comunicativa, no quiere decir que haya necesidad de comunicarse o signos comunicativos que estás pasando por alto.

Cuando empiezo a trabajar con un peque primero trabajo con la familia un cambio de chip. Es como cuando plantas un campo, primero hay que preparar la tierra para la siembra. Hay que oxigenarla y aportarle los minerales que necesita. El entorno de crecimiento de tu peque eres tú. Así que los primeros cambios para que tu peque mejore, vas a tener que hacerlos tú.

La indefensión aprendida es un pez que se muerde la cola. Si dejas de hablar con tu peque, porque él ha dejado de hablarte, no estimularás su desarrollo lingüístico.

Voy a seguir con el ejemplo de la mamá que había dejado de hablar con su peque. En cuanto empezaron a percibir y a interpretar las señales comunicativas que su hijo estaba realizando, encontraron numerosas oportunidades para estimular a su peque. A día de hoy, a pesar de tener una enfermedad rara y un trastorno del neurodesarrollo derivado de esta, el peque es capaz de comunicarse con su familia con la mirada, las expresiones faciales, vocalizaciones, pictogramas y palabras escritas. ¡Hace lectura global y las usa para pedir su Tablet! ¿No es maravilloso?

Para acabar

Deja que recoja y resuma lo que hemos hablado sobre indefensión aprendida.

Es normal que hayas dejado de hablar a tu peque si él no se comunica contigo de una forma muy activa. Sin embargo, para estimular su lenguaje deberás volver a conectar con él.

En el e-book gratuito que puedes descargarte suscribiéndote a la newsletter, te ayudo a volver a hablar con tu peque. A comunicarte con él de una forma estimulante y gratificante para ambos.

¿Cualquier juguete nos sirve para estimular el habla de tu peque? En este capítulo te voy a describir los requisitos que ha de tener el juguete ideal para ayudar al desarrollo lingüístico de tu peque.

NOTAS DEL PODCAST

Episodio 2. Requisitos del juguete ideal para estimular el lenguaje

¿Qué juguetes fomentan el desarrollo lingüístico?

Hoy traigo un tema que me apetece un montón: qué características, qué requisitos ha de tener un juguete que estimule el habla de tu peque.

Antes de entrar en pánico pensando en que has de ir corriendo a comprar juegos y tarjetas de vocabulario o perder todo el fin de semana en Pinterest, creo que deberías echar un vistazo al armario de juguetes que tendréis en casa. Vamos a ver qué puedes aprovechar. Después ya sacamos la plastificadora.

Vacía los baúles y pon todos los juguetes en el suelo. Con mi ayuda, vas a ir apartando aquellos que cumplan con los requisitos del juguete ideal para estimular el lenguaje, aunque solo recojan algunos de ellos.

Para esto, es importante que olvides las indicaciones de la edad para la que está pensada cada juguete. Mente abierta.

Características de los juguetes que estimulan el habla

En primer lugar, vamos a apartar:

  • Los juguetes que permitan la participación del adulto, aunque no estén pensados inicialmente para ello:
    • Aquellos juguetes que permitan jugar por turnos, como: los juegos de cartas o de mesa. También algunos instrumentos como un tambor.

Otros ejemplos son:

  • Juguetes con los que podamos trabajar órdenes sencillas, como la plastilina y los moldes; un parking de coches en miniatura…
  • Los que permitan lo que las profesionales llamamos atención conjunta, que es estar pendientes del objeto y de una persona al mismo tiempo, como los cuentos o los instrumentos.
  • Juguetes que no sobreestimulen al peque sensorialmente. Como, por ejemplo, un muñeco con una música muy alta o larga; o colores muy estridentes, que saturen o paralicen al peque, o incluso a nosotros, y no nos permitan interactuar. Esos, no estimulan el lenguaje. Ojo, no te digo que los tires, digo que los pongas en una cesta, para el juego individual o la autoestimulación del peque.
  • Juguetes que llamamos de causa-efecto. Son aquellos que permiten que ocurra algo por la acción del peque. El niño aprieta un botón y el juguete realiza alguna acción. El niño hace rodar la pelota y se oye un sonido, por ejemplo. Estos juguetes, aunque aparentemente son de juego individual, nos dan oportunidades para interactuar y trabajar algunos aspectos más prelingüísticos, pero también importantes si queremos estimular el habla.
  • Juguetes para el juego simbólico: todo lo que permita recrear situaciones adultas. Desde una casita de muñecas, una granja con animales o dinosaurios en miniatura, hasta cocinas, sets de limpieza, mecánica, peluquería o arqueología.

Todos estos juguetes son imprescindibles para ampliar vocabulario, realizar clasificación semántica, estructurar frases, etc.

No quiere decir que todos los niños estén preparados para este tipo de juego. Es un juego complejo y que requiere de algunas habilidades lingüísticas. Pero esto podemos dejarlo para otro capítulo del podcast.

En resumen

Si quieres saber cuáles son los juguetes con posibilidades para estimular el habla de tu peque. Aparta aquellos que:

  • Permitan la participación del adulto: jugando por turnos, siguiendo órdenes o facilitando la atención conjunta.
  • Los juguetes que establecen relaciones causa-efecto
  • Aquellos para el juego simbólico
  • Evita aquellos que tengan música o ruidos demasiado fuertes o estridentes, que puedan saturar los sentidos del peque o los nuestros.

¿Cuáles son las banderas rojas en el desarrollo lingüístico? ¿Cómo puedes detectar si existe un retraso en el lenguaje de tu peque? En este episodio del podcast, te cuento cómo puedes detectarlo, conociendo los signos de alarma en el desarrollo del lenguaje infantil. 

NOTAS DEL PODCAST

Episodio 1. Signos de alarma en el desarrollo del lenguaje infantil

Banderas rojas en el desarrollo lingüístico de tu peque

Llega el bebé y parece que las familias tengáis que desarrollar amplios conocimientos en lactancia materna, sueño infantil, desarrollo del lenguaje…

Pero lo cierto es que nadie va a venir a enseñarte todas esas cosas. Tú eres quien va a tener que interesarse por los temas que te van a ser útiles a partir de ahora, tanto en la crianza y en el crecimiento de tu peque. Por eso estás aquí, ¿no? Compartiendo este ratito conmigo en el podcast.

De hecho, mi experiencia es que un porcentaje alto de las veces que las familias consultan vienen derivadas por sí mismas. Movidas por su propia intuición y necesidad. Muchas veces, incluso, consultan en contra de los consejos de otros profesionales: como su pediatra o la maestra de la escuela infantil.

Más allá de la gravedad que pueda tener esto en el sistema de derivación, que me parece grave, lo que yo interpreto es que las familias, a pesar de que seáis primerizas o incluso que tengáis bebés con un desarrollo diferente, como los prematuros, en muchos casos, sabéis cuándo algo no va como se espera que vaya.

Y te quiero echar un cable, porque tu peque va estar evolucionando constantemente y tú no siempre vas a poder prestar atención a cada segundo de su desarrollo lingüístico, para ver que todo vaya bien.

Por eso te voy a indicar en qué momentos has de mirar a tu peque con cariño y comprobar que ha adquirido ciertas habilidades, ¿vale? Empecemos por el principio.

Momentos importantes en el desarrollo del lenguaje infantil

A los 2 meses. Un bebé de dos meses muestra interés por la cara del adulto, especialmente de su cuidador principal. Hace contacto visual y comienza a mostrar una sonrisa que deja de ser un reflejo y empieza a tener carga social. El bebé está aprendiendo que la sonrisa agrada al adulto y comenzará a usarla con más intención comunicativa.

La bandera roja aquí es que tu bebé no haga contacto visual, que no sea capaz de prestar atención a tu cara. Y pensarás que es muy pequeño, que es normal. Pero los bebés son sumamente sociables, de ello depende su supervivencia, ya que todavía son muy dependientes del adulto. Si el bebé no presta atención al adulto, desde muy pequeño, es importante que busques ayuda.  

 

A los 6 meses. El peque comienza con los típicos ba-ba-ba ma-ma-ma. Esto se llama balbuceo y es un hito importantísimo del desarrollo del lenguaje infantil. Hasta ahora el peque hacía breves vocalizaciones aisladas y, ahora, comienza a juntar sonidos. Es el momento en el que papá o mamá se ponen muy contentos porque se piensan que está llamándolos, pero no es así.

No tienen intención. Está probando y eso es maravilloso, es la antesala de las palabras que aparecerán más o menos al año de edad.

Recuerda que no realizar balbuceo alrededor de esta edad, sería un signo de alerta.  

Antes del año. Tu peque debería señalar objetos para pedirlos o para compartir experiencias. Alarga la mano y el dedo y te pide ayuda de ese modo o intenta que le prestes atención. Con esto no me refiero a que tu peque te lleve de la mano hacia el objeto. Esto no es un acto comunicativo y dedicaré un episodio del podcast solo a este aspecto.

Si tu peque no señala objetos antes del año de edad: bandera roja.

Con un año, tu peque ya debería de decir sus primeras palabras. Son palabras que aparecen de forma aislada, ya no forman parte de un balbuceo y tienen significado, así que aparecerán en contexto, como «agua», cuando tenga sed. O «mamá», «papá». Ahora sí que os podéis poner contentos.

Tercera bandera roja: que no aparezcan palabras y que sigamos anclados en una etapa anterior, como las vocalizaciones o el balbuceo.

A los dos años. En esta etapa comenzará a adquirir mucho vocabulario. Empiezan las primeras frases, que suelen estar formadas de dos palabras. Por ejemplo: «mamá agua», en el ejemplo anterior. También es la conocida edad del «no», así que también construirá frases en negativo como: «no me gusta», «papá no» o «ya está».

Aquí, la bandera roja es que no comience a juntar palabras para formar frases.

A los tres años. Aquí hay un salto importante. Entre los dos y los tres años, tu peque debe adquirir una gran cantidad de vocabulario expresivo y comprenderá también muchas palabras. Sus frases se irán haciendo cada vez más completas y complejas. A esta edad, ya deberías comprender con facilidad las expresiones verbales de tu peque.

Si te cuesta comprender lo que dice tu peque, si no comienza a juntar palabras: tenemos una bandera roja.

¿Qué pasa después?

Y aunque el desarrollo lingüístico infantil no se termina aquí, ni mucho menos, freno en seco a los tres años, porque en este tiempo, si has observado cualquiera de las banderas rojas que te he indicado, de los signos de alerta, por favor, no esperes para consultar con tu pediatra.

Aprovechemos la plasticidad cerebral para potenciar las habilidades comunicativas y lingüísticas de tu peque. Esta es su mayor ventana de desarrollo neuronal, cerebral. Pero, de la plasticidad cerebral mejor hablamos en otro episodio. Me encantaría poder contar con alguien experto o experta en la materia.

Para cerrar el episodio, deja que recoja en frases breves lo que hemos comentado hoy. Y es que, en el desarrollo lingüístico de tu peque de cero a tres años, hay seis momentos clave en los que tienes que mirar con cariño a tu peque.

  • A los dos meses: mirada y sonrisa
  • A los seis: balbuceo
  • Antes del año: gesto de señalar
  • Al año: primeras palabras
  • A los dos años: aumento de palabras y primeras frases.
  • Con tres años: expresiones y frases comprensibles.
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