Retraso del lenguaje

¿Qué puede pasar si el peque no tiene los niveles lingüísticos esperados y no hacemos nada? ¿Si no abordamos un retraso en el lenguaje? ¿Cuál es el porcentaje de niños que desarrollarán un trastorno en el lenguaje? ¿En qué áreas de su desarrollo puede afectar una baja competencia lingüística? En este capítulo del podcast trato el manido: «ya hablará» desde un prisma objetivo (evidencia científica) y subjetivo (experiencia) para aclarar todas estas dudas y que no te quedes con ningún «run-run» en la cabeza. 

Episodio 8. Resultados de no abordar un retraso en el lenguaje

¿Qué puede pasar si no actuamos ante una sospecha de retraso en el lenguaje?

Este episodio del podcast va a ir encaminado a resolver la duda de una mamá de la comunidad. La reformulo para situarnos: «¿Qué puede ocurrir si tengo un peque con un retraso en el lenguaje y no abordamos está situación?». Es decir, si no ponemos el foco en estimular su lenguaje o si no acudimos al centro de atención temprana o a una logopeda para potenciar este desarrollo lingüístico, que no es el esperado para su edad.

Si no tienes claros los signos de alarma de desarrollo del lenguaje de un peque de entre cero y tres años, te recomiendo que escuches el primer episodio del podcast en el que hablo sobre el tema.

Entiendo que, cuando alguien me traslada esta duda, es porque tiene claro que hay un retraso en el lenguaje de su hijo o de un peque cercano.

Quiero transmitirte la importancia de intervenir, tanto desde casa, como desde el centro de atención temprana, sin que parezca que estoy haciendo una campaña de marketing pro-logopedia.

Por eso voy a ser completamente sincera contigo, porque creo que solo hay una respuesta a la pregunta: «¿qué puede ocurrir si no hago nada?». Y, la respuesta es: «nada».

Anda, que ahora pensarás «ha descubierto la sopa de ajo, esta». Pero quiero que haya una cosa que quede clara: cuando esperamos un cambio y no actuamos para conseguirlo, rara vez ese cambio surge de forma espontánea.

Puede que tu peque continúe teniendo ese retraso en sus habilidades lingüísticas, porque necesite ayuda y nadie se la está ofreciendo. En este caso, el resultado final, será el que veo tantas veces en la consulta de logopedia: niños de seis, siete u ocho años con un bajo rendimiento académico, diagnóstico de dislexia, a veces erróneo, ya que, a menudo, el trastorno en el lenguaje escrito viene dado por un trastorno en el lenguaje oral; y, sobretodo, dificultades para relacionarse. Siendo estos aspectos solo la punta del iceberg, porque detrás de todos estos años en los que él ha puesto tanto esfuerzo para conseguir comunicarse, ser entendido o adquirir aprendizajes en el colegio, habrá ido colocando en su mochila un montón de inseguridades, de etiquetas como: «vago» o «tonto», a veces a causa de los demás y otras a causa de sí mismo y su baja autoestima, que es tan frágil en la infancia.

Esto que te cuento, no es una película de Almodóvar, es la realidad de un montón de peques cuyo entorno a ignorado o minusvalorado las dificultades y los retos a los que un niño se enfrenta a diario, a los que se les suman un retraso en el lenguaje.

Sin embargo, que no ocurra «nada» tiene otra lectura. Porque puede que tu peque, aunque ahora mismo no esté mostrando los niveles de lenguaje esperados, con el tiempo y sin hacer nada, su cerebro que, a lo mejor, tiene un desarrollo más lento, termine adquiriendo las destrezas típicas de su edad. Sin más.

¿Cuándo has de actuar?

Para resolver esta pregunta, voy a introducir un término que he descubierto hace poco, pero que creo que hace algunos años que se conoce que es el de «hablante tardío». Hay un artículo de la Revista de Investigación de Logopedia, publicado en 2020, que te dejo en las notas del episodio, que define al «hablante tardío» para referirse a aquellos peques de entre dos y tres años cuyo desarrollo comunicativo o lingüístico presentan una trayectoria lenta.

 Probablemente esta mamá que compartió la pregunta conoce o tiene un peque que podría considerarse un «hablante tardío».

Este estudio, toma datos de otros con población de habla inglesa y explica que entre un 10 y un 15% de la población infantil preescolar presenta un retraso inicial en el desarrollo comunicativo y lingüístico, sin referir que esté asociado a ningún trastorno, y en 30% de los casos estas dificultades se mantienen cuando son evaluados entre los 3 y 4 años de edad, y acaban siendo diagnosticados de Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) o mayormente conocido como Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Un 30%…

En cambio, Llorenç Andreu, psicólogo y profesor, director del máster en Dificultades de Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC afirma que el 25% de los menores que tardan en empezar a hablar, terminan presentando un trastorno del lenguaje.

Nos vamos situando, porque no son porcentajes tan alejados.

El estudio de Moreno y Nieva (2020)

Voy a explicarte un poco cómo funcionó el estudio que te he dejado en las notas del programa y que se llevó a cabo con familias españolas. Los participantes eran peques de entre 24 y 29 meses de edad, con un desarrollo lingüístico que encaja con este concepto de «hablante tardío». Este grupo se dividió en dos: uno que recibió pautas e intervención por parte de una logopeda. Dentro de una intervención que denominamos de corte naturalista, porque consiste en dotar a las familias de los recursos y habilidades para que sean ellas mismas las que estimulan el lenguaje en el día a día.

Abro paréntesis pare decirte que es mi forma favorita de trabajar y la que encontrarás en mi e-book gratuito.

Vuelvo al artículo. Te describía que hay un subgrupo sobre el que se interviene y hay otro grupo, que se denomina «control», porque no recibe ninguna intervención, es decir, no se hace «nada».

Después de cuatro meses, los resultados indican que el primer grupo aumentó su vocabulario de forma significativa respecto al otro, es decir, los peques emitían mayor número de palabras y, además, empezaron a combinarlas, mejorando su expresión con pequeñas frases. Pero, lo que más me llama la atención (y que es lo que no conseguirá nunca una de las malditas aplicaciones de lenguaje) es que los peques comenzaron a tomar un rol más activo en las conversaciones y el adulto dejó de dominar por completo la conversación, cosa que es muy habitual cuando los niños tienen poco lenguaje. Cuesta tanto sacarles las palabras, que acabas haciendo un monólogo que te estresa hasta a ti.

Los resultados positivos del grupo que tuvo apoyo por parte de la logopeda es el resultado de que las familias comprendáis que tenéis el poder de transformar las habilidades lingüísticas de vuestro peque, cuando sois vosotros los que empezáis esta transformación.

Finalmente, ¿qué ocurrió con el otro grupo? Al cabo de un año de finalizar la intervención se contactó con las familias de nuevo. En ambos grupos había habido peques que habían necesitado logopedia, sin embargo, lo que es curioso es que el 100% de los niños del grupo control necesitó esa intervención directa.

Mi experiencia con los retrasos en el lenguaje

Y, ahora, no puedo hacer otra cosa que pensar en mi propia experiencia. Llevo ejerciendo como logopeda desde 2017, en todos estos años, no he visto ningún peque ponerse al nivel de los demás en solo cuatro meses. Eso puede ser porque los retrasos en el lenguaje que llegan a la consulta, obviamente, no se han resuelto por si solos. Seguramente el mundo está lleno de «hablantes tardíos» que no fueron a la logopeda y, en su momento, se pusieron al nivel de los demás. Pero, ¿qué pasa si eso no ocurre? ¿Qué pasa si tu peque está en ese 25-30% que va a desarrollar un trastorno en el lenguaje? Pues que estaréis perdiendo un tiempo precioso, la oportunidad de que la plasticidad cerebral, de la que te prometo que hablaremos algún día, actúe en beneficio de tu peque.

Mira, te cuento algo. A principio de curso di un alta muy bonita. Un peque con un retraso importante de su desarrollo lingüístico, a causa de una operación por epilepsia. Este niño llevaba haciendo terapia prácticamente toda su vida, no solamente en el centro donde trabajo. Después de todo este proceso, estaba aprendiendo a leer con cinco años, en un colegio de esos que tienen mucha prisa porque sus peques sepan leer. Él lo estaba haciendo y, en realidad, ni si quiera le tocaba por edad. Su lenguaje era y es totalmente funcional, mi trabajo, después de todo el esfuerzo de la familia y de ese peque, había terminado. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera tenido este acompañamiento? ¿Cómo podría haber afectado eso a su desarrollo? Haz un ejercicio de imaginación y traslada las dificultades que ves a tu peque a tu peque del futuro, dentro de tres años, por ejemplo. ¿Cómo es su lenguaje? ¿Le ayuda a relacionarse o se lo impide? ¿Le ayuda a crear pensamiento o cada vez está más desregulado? ¿Cuánto tiene que esforzarse en el colegio, ahora que ya tiene contenidos y empieza el lenguaje escrito?

Las logopedas no tenemos ningún interés en iniciar o alargar un tratamiento si no es necesario. Pero ver como las dificultades ignoradas acaban llegando de un modo u otro a la consulta, antes o después, nos hace pensar que mejor que sea antes, porque esto es como una madeja de lana de esas que usan las crocheteras y que cuando la guardas, acaba toda enredada. Si yo no separo los hilos desde el principio, cada vez me será más complejo desenredarla, se harán nudos y al final podré acabar deshaciendo la madeja, pero con mucho más tiempo y más esfuerzo y, a lo mejor, el hilo ya no será el mismo, estará más deshilachado, con menos forma y eso se notará en el jersey que querré tejer después. No sé si esta metáfora se entiende.

En conclusión

Voy a darte un poco de tregua para resumir qué te he contado hoy. Ante la duda de «¿qué puede pasar si no hacemos nada y (el peque) no tiene los niveles (lingüísticos) esperados?», citaré a Mili Matarazzo, que es una logopeda especialista en disfagia neonatal. Ella dice: «si no cambias nada, no cambia nada». Y te recordaré que entre un 25 y un 30% de los que ahora llamamos «hablantes tardíos», desarrollará un trastorno en el lenguaje. Y que la intervención basada en tu acción potencia que el peque aumente su vocabulario y comience a crear frases, y facilita sus habilidades de conversación. Todo esto influye de forma positiva en el desarrollo de sus habilidades sociales y en su rendimiento académico. Ah, y en algo muy importante: su autoestima.

¿Las pantallas afectan al desarrollo del lenguaje de los más pequeños? ¿Está contraindicado el uso de pantallas antes de los dos años? ¿Qué efectos son los más comunes en el uso excesivo? ¿Pueden aprender palabras a través de las aplicaciones de lenguaje? En este capítulo del podcast resuelvo todas estas preguntas y te hago reflexionar sobre el uso de pantallas y el desarrollo lingüístico en peques.

NOTAS DEL EPISODIO

Episodio 6. ¿Cómo afecta el uso de pantallas al desarrollo lingüístico de los niños?

Evidencia científica sobre el uso de pantallas y el retraso en el lenguaje

El año pasado me fui de vacaciones a Mallorca a ver a una de mis mejores amigas que vive allí, y a pasar con mi pareja unos días en un hotel con piscina, claro. Una mañana, en el bufet vi una escena que me dejó muy impactada. En la mesa de al lado una familia estaba desayunando. Papá y mamá lo hacían mientras miraban sus respectivos móviles. Su peque de unos tres años hacía lo mismo, viendo unos dibujos en un pequeño dispositivo. Y un bebé, tumbado en un capazo, emitía algunas vocalizaciones y sonidos, mientras movía las piernecitas, sin respuesta, ni estímulo más allá, que el de un techo blanco y el ruido de fondo de la camarera recogiendo la vajilla.

Me dieron ganas de situarme delante del bebé y empezar a jugar al «ta o no ta». Pero habría parecido raro. Lo que a nadie le pareció raro es que cuatro personas en una misma mesa no se dirigieran la palabra durante todo el rato que duró el desayuno. Y a mí, eso es lo que más me choca de nuestra nueva vida con las pantallas.

¿Qué entendemos por pantalla? Según un interesantísimo artículo de la Revista de Psicología, que te dejo en los comentarios del podcast, una pantalla consiste en: «una superficie electrónica sobre la cual se proyectan imágenes», dentro de esta definición caben: los televisores, computadoras, tabletas, teléfonos móviles y las consolas de videojuegos. 

Te aviso que voy a empezar fuerte, así que coge aire y vamos a por ello.

Uso de pantallas en niños y retrasos del lenguaje

Según un estudio presentado en la Reunión de Sociedades Académicas Pediátricas en 2017, cuanto más tiempo pasen los menores de hasta dos años frente a la pantalla, más aumenta la probabilidad de que tengan retrasos en el desarrollo del habla.

Vamos a razonar primero y a contrastar con los datos disponibles después.

¿Qué motivos pueden llevarnos a pensar que el uso de pantallas, en niños pequeños, pueden causar este desfase en el desarrollo lingüístico?

Se me ocurren varias cosas:

No potencia la interacción

En primer lugar, cuando el peque utiliza un dispositivo electrónico, no interactúa con nadie más. El escenario se reduce a él y a su pantalla. Pero es que, si ya eres parte de Lenguaje desde CERO desde algún tiempo, sabrás que el lenguaje solo se estimula a partir de la interacción con los demás, especialmente, con los adultos. Esta interacción es la que favorece el desarrollo lingüístico, no solo en lo referente a aumentar su vocabulario y mejorar la expresión de sus frases, sino que le enseña el uso social del lenguaje, algo que será de suma importancia para su desarrollo personal y para la mejora de sus habilidades sociales.

Menos un punto para el desarrollo lingüístico.

Limita la práctica del lenguaje

Además, si está jugando con la Tablet, no está hablando. Es decir, queremos que desarrolle una habilidad que no está poniendo en práctica. Yo no sé cómo se puede hacer eso.

Es decir, hasta ahora tenemos a un peque callado e interactuando con algo que no es una persona, por lo tanto, no tiene que poner en práctica respuestas sociales, ni tendrá disponible su mayor fuente de estimulación lingüística, que ya hemos quedado que eres tú.

Ya vamos para menos dos puntos, mínimo.

Uso de aplicaciones para estimular el lenguaje

Ahora es cuando viene el argumento de las aplicaciones para aprender palabras… Podríamos pensar que con la Tablet puede estar aprendiendo palabras nuevas o habilidades cognitivas. Y antes de que empiece a darme vueltas la cabeza como a la niña del exorcista, voy sacar los datos.

Según la evidencia científica que hay sobre el tema, antes de los dos años de edad, el cerebro de los niños no ha alcanzado la madurez necesaria para trasladar lo que pueda aprender en una pantalla a su vida real.

Así que las famosas aplicaciones para que tu hijo desarrolle lenguaje se ven completamente revocadas por los estudios que demuestran que hay dificultades para transferir estos conocimientos, porque los bebes no entienden la relación entre las imágenes 2D y los objetos reales. Esto es porque sus habilidades de control atencional y de pensamiento simbólico no han madurado lo suficiente. Y no aprenderán de la misma forma que lo hacen con las relaciones personales. O sea, contigo. ¿Lo mismo ocurre con los cuentos? Claro, por eso es tan importante la figura del adulto acompañando la lectura de cuentos en edades tempranas.

Bajo desarrollo lingüístico por un uso excesivo de las pantallas

En un estudio francés, que te voy a dejar en las notas del programa, se puso de relieve que más de un 80% de los niños está expuesto a las pantallas antes de los dos años. El 40% del tiempo, lo hacen a solas.  

Los resultados del mismo estudio revelaron que el excesivo uso de las pantallas comporta los siguientes problemas en el desarrollo lingüístico:

  • Falta de vocabulario
  • Baja comprensión del lenguaje oral
  • Dificultad a la hora de exponer o relatar cualquier cuestión

La Sociedad Española de Pediatria Extrahospitalaria y de Atención Primaria  defiende que «los niños menores de dos años no deben ver televisión». La propia OMS desaconseja por completo el uso de cualquier dispositivo antes de esa edad.

Existen, además, otros efectos, en los que no me voy a extender demasiado, pero que me han parecido importantes, como: trastornos del sueño, derivados de la luminiscencia de las pantallas; tendencia al sedentarismo y, por ende, al sobrepeso infantil; y, la aparición de trastornos psiquiátricos como la depresión o la ansiedad.

A estas alturas espero que estés rociando la Tablet con agua bendita.

Resumiendo

Deja que las recoja en un resumen todo lo que leído sobre el uso de pantallas en peques y la relación el desarrollo del lenguaje.

Según la OMS y distintas Sociedades de Pediatría, el uso de pantallas antes de los dos años está totalmente desaconsejado, ya que puede comportar un retraso en el desarrollo lingüístico de los peques, entre otros efectos, como trastornos del sueño, problemas psicológicos y físicos, como el sobrepeso.

Un uso excesivo de pantallas en etapas tempranas del neurodesarrollo puede comportar dificultades en la expresión y en la comprensión del lenguaje oral. El cerebro de los niños menores de dos años no está preparado para aprender a través de dispositivos electrónicos. Así que, si quieres estimular el lenguaje de tu peque, te toca estar presente: jugar con él, leer cuentos con él y sobretodo, hablar con él, algo que no podrás hacer si está pendiente de un móvil o un televisor.

¿Crees que tu peque ya debería hablar, pero no sabes a quién pedir ayuda? ¿Al pediatra? ¿A una logopeda privada? ¿Cuál es el camino que tendrás que recorrer si sospechas que tu peque tiene un retraso en el desarrollo del lenguaje? En este capítulo del podcast te cuento a quién acudir, si ese es tu caso. 

Episodio 4. ¿A quién acudo si mi hijo no habla?

Proceso de derivación en los retrasos en el lenguaje

Seguro que, en una de las primeras visitas concertadas con el servicio de Pediatría de tu zona, te han hecho distintas preguntas sobre el desarrollo lingüístico y general de tu peque y, además, dedican un tiempo a observar algunas tareas o a intentar conversar con él. Eso es porque el pediatra es el primer profesional que va a estar pendiente del desarrollo de tu hijo.

Así que, si el médico detecta cualquiera de los signos de alarma que comentamos en el primer capítulo del podcast (al que te dirigiré en las notas del programa) es probable que ponga en marcha un protocolo de derivación que puede ir: desde derivaros al centro de atención temprana de vuestra zona, hasta derivaros a un neuropediatra u otro especialista que realice pruebas médicas que descarten cualquier afectación de tipo orgánico, genético, por ejemplo.

En cualquier caso, haz todas las preguntas que consideres oportunas a tu pediatra. No te quedes con nada en el tintero o pienses que los médicos no están para estas cosas, porque tu pediatra va a acompañarte en todo el proceso y tú debes de tener toda la información que consideres necesaria.

Los centros de atención temprana

Puede que en tu zona no lo llaméis centro de atención temprana o CDIAT

En algunos lugares, como en Catalunya, donde vivo, es más habitual encontrar centros de atención precoz o CDIAPs.

Sin embargo, he leído que en Andalucía se denominan Centros de Atención Infantil Temprana (CAIT), voy a dejarte en las notas del programa un documento de Armando Montes Lozano que me ha ayudado mucho a preparar este episodio del podcast.

En cualquier caso, es lugar que reúne distintos profesionales que están especializados en la edad de cero a seis años. Podemos encontrar: neuropediatras, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas y también personal de servicios sociales. Aunque los servicios pueden variar de un centro a otro. Todas estas disciplinas van completamente enfocadas al acompañamiento de los peques con dificultades en el neurodesarrollo y de su entorno.

Esto es así, porque en nuestro país los Centros de Atención Temprana dependen de distintas Consejerías (Salud, Educación o Bienestar Social), en concreto, en Cataluña depende del: Ministeri de Treball i Àfers Socials.

Y cada uno de ellos obedece a decretos y acuerdos que existan en cada comunidad.

Otras vías de derivación

¿Qué pasa si tu detectas un retraso en el desarrollo o en el lenguaje de tu hijo y el pediatra, por la razón X considera que no es necesaria ninguna derivación?

Normalmente a estos centros pueden derivarte también otros profesionales, como las maestras de la escuela infantil y, además, en algunos casos, al no depender de Sanidad, puedes acudir por tu cuenta y pedir una primera visita dirigiéndote al centro o llamando por teléfono.

En las notas también te voy a dejar un listado de los centros de atención temprana del territorio.

En el caso de ser derivados, siempre tendréis una primera visita con un profesional de referencia que valorará si debéis iniciar tratamiento.

Normalmente, tendréis asignado un solo especialista. Aunque en algunos creo que pueden ser más.

Es un sistema público, al que te recomiendo que accedas, si es posible, a pesar de que puedas encontrarte con las mismas dificultades que te encontrarías en el sistema privado. De nuevo, pide todas las explicaciones que consideres pertinentes, son profesionales con capacidad para resolver temas familiares, podrán resolver también tus dudas.

¿Hay logopeda en el centro de atención temprana?

Si tu demanda es que tu hijo todavía no habla es posible que seas derivado al logopeda. Pero no siempre es así, si tu peque presenta un retraso en la comunicación o en el lenguaje y tiene menos de un año, puede que seáis asignados a un psicólogo o a un fisioterapeuta.

¿Qué ocurre si no te asignan una logopeda para tu hijo que todavía no se comunica como cabría esperar o no habla? Mi recomendación es que complementes la intervención y la ayuda que te ofrece el CDIAT con el trabajo de una logopeda especialista en lenguaje y primera infancia y que sigas tu instinto.

Porque al final podemos vernos limitados por:

  • El profesional que recoge la primera demanda
  • El propio sistema de derivación
  • Los recursos de los que dispone el centro de atención temprana
  • Incluso tus propios recursos económicos pueden ser una limitación, totalmente comprensible.

Muchas familias empiezan terapia conmigo en el centro privado y, en cuanto obtienen plaza en el centro de atención temprana, se dan de baja.

Es normal, por ello, si te apetece trabajar conmigo, te ofrezco que te des de alta en la newsletter de Lenguaje desde CERO y que te descargues un e-book gratuito que te indica por dónde empezar en todo esto de estimular el lenguaje de tu peque si no habla todavía o si su nivel lingüístico no es el esperado.

Que no te limite el sistema, que no te limite ningún profesional. Porque de nuevo menciono la plasticidad cerebral que existe en esta etapa evolutiva, en la que el cerebro crea mayores conexiones y aprendizajes de suma importancia para el resto de la vida. Un día espero que podamos hablar de esto y también puedes escribirme para contarme tu caso o para trasladar todas las dudas que tengas. Te dejo mi Instagram, mi web y mi e-mail en las notas del programa.

¿Tu peque tiene un retraso en el lenguaje y te has dado cuenta de que has dejado de hablarle? ¿Te cuesta tanto arrancarle una palabra a tu peque que has desistido? Esto tiene un nombre y se llama: indefensión aprendida. En este capítulo del podcast te digo de qué va esto y cómo volver a disfrutar de comunicarte con tu peque. 

NOTAS DEL PROGRAMA:

Episodio 3. No le hablo a mi hijo

La indefensión aprendida cuando tu hijo no habla

Hace algunas semanas me topé en redes con un tweet muy interesante sobre la indefensión aprendida. La publicación era de @nyconene. Te dejo el enlace en las notas del programa y te recomiendo que te tomes unos minutos para leerlo.

Para ejemplificarte este concepto voy a hablarte de mi vecino al que, para que continúe en el anonimato, voy a llamar Guille. Guille y yo solíamos coincidir en el rellano de la entrada del edificio de pisos en el que vivo. Cuando yo me iba a la universidad, probablemente él se iba al instituto, ya que era más joven que yo. Cuando nos cruzábamos yo siempre lo saludaba, le decía: «hola». Pero Guille nunca respondía. De verdad, no respondió ni una maldita vez. Así que dejé de ser educada y dejé de saludarlo. Simplemente me cruzaba con Guille en el rellano. Ni si quiera nos mirábamos. Era incómodo, pero aprendí a vivir con ello.

La indefensión aprendida tiene que ver con no mostrar iniciativa por la impresión de que el esfuerzo que vas a invertir no va a tener ninguna repercusión. Como en el caso de mis encuentros con Guille. Al comprobar que mi inversión de saliva diaria era en vano, simplemente dejé de decir «hola».

¿Por qué esto es tan importante para la estimulación del lenguaje?

Cuando tienes un peque con una baja intención comunicativa, los esfuerzos puestos en comunicarte con él suelen ser elevados. A menudo, las familias invertís mucha energía en arrancar una mirada o una sonrisa a un peque con un trastorno del desarrollo de la comunicación o del lenguaje. Lo que haces en los primeros meses de vida, como hablar a tu peque constantemente, hacerle cosquillas para que se ría o llamar su atención con juguetes, deja de tener sentido si tu hijo tiene un porcentaje bajo de respuesta. El coste es muy superior al beneficio y empiezas a pensar que tu acción no tiene ninguna repercusión en el desarrollo lingüístico de tu peque que, además, no habla.

Y aquí empieza el primer error. Sin saberlo, estás privando del mayor estímulo que tiene tu peque para desarrollar habilidades comunicativas: tú.

Una mamá con la que llevo más de un año trabajando, la primera vez que nos conocimos me reconoció que había dejado de hablar a su hijo. Y lo entiendo. Su hijo no hacía contacto visual con ella, no hacía demandas, se limitaba a estar en movimiento por la casa con su silla de ruedas y la familia había tenido que retirar el uso de la Tablet, porque el peque no era capaz de responder a ningún otro estímulo.

Cuando tu peque no se comunica

Los bebés son comunicativos por naturaleza, les va en ello la supervivencia. Así que es muy fácil responder a las señales de un bebé. Pero, ¿qué pasa si el bebé no busca la comunicación? Entonces, es fácil acostumbrarse a cubrir las necesidades básicas de los peques cuando hay señales evidentes de malestar y dejar de prestar atención a señales más sutiles. Total, parece que no sirve para nada. Es fácil dejar de estimular. Pero, que exista una baja intención comunicativa, no quiere decir que haya necesidad de comunicarse o signos comunicativos que estás pasando por alto.

Cuando empiezo a trabajar con un peque primero trabajo con la familia un cambio de chip. Es como cuando plantas un campo, primero hay que preparar la tierra para la siembra. Hay que oxigenarla y aportarle los minerales que necesita. El entorno de crecimiento de tu peque eres tú. Así que los primeros cambios para que tu peque mejore, vas a tener que hacerlos tú.

La indefensión aprendida es un pez que se muerde la cola. Si dejas de hablar con tu peque, porque él ha dejado de hablarte, no estimularás su desarrollo lingüístico.

Voy a seguir con el ejemplo de la mamá que había dejado de hablar con su peque. En cuanto empezaron a percibir y a interpretar las señales comunicativas que su hijo estaba realizando, encontraron numerosas oportunidades para estimular a su peque. A día de hoy, a pesar de tener una enfermedad rara y un trastorno del neurodesarrollo derivado de esta, el peque es capaz de comunicarse con su familia con la mirada, las expresiones faciales, vocalizaciones, pictogramas y palabras escritas. ¡Hace lectura global y las usa para pedir su Tablet! ¿No es maravilloso?

Para acabar

Deja que recoja y resuma lo que hemos hablado sobre indefensión aprendida.

Es normal que hayas dejado de hablar a tu peque si él no se comunica contigo de una forma muy activa. Sin embargo, para estimular su lenguaje deberás volver a conectar con él.

En el e-book gratuito que puedes descargarte suscribiéndote a la newsletter, te ayudo a volver a hablar con tu peque. A comunicarte con él de una forma estimulante y gratificante para ambos.

¿Cuáles son las banderas rojas en el desarrollo lingüístico? ¿Cómo puedes detectar si existe un retraso en el lenguaje de tu peque? En este episodio del podcast, te cuento cómo puedes detectarlo, conociendo los signos de alarma en el desarrollo del lenguaje infantil. 

NOTAS DEL PODCAST

Episodio 1. Signos de alarma en el desarrollo del lenguaje infantil

Banderas rojas en el desarrollo lingüístico de tu peque

Llega el bebé y parece que las familias tengáis que desarrollar amplios conocimientos en lactancia materna, sueño infantil, desarrollo del lenguaje…

Pero lo cierto es que nadie va a venir a enseñarte todas esas cosas. Tú eres quien va a tener que interesarse por los temas que te van a ser útiles a partir de ahora, tanto en la crianza y en el crecimiento de tu peque. Por eso estás aquí, ¿no? Compartiendo este ratito conmigo en el podcast.

De hecho, mi experiencia es que un porcentaje alto de las veces que las familias consultan vienen derivadas por sí mismas. Movidas por su propia intuición y necesidad. Muchas veces, incluso, consultan en contra de los consejos de otros profesionales: como su pediatra o la maestra de la escuela infantil.

Más allá de la gravedad que pueda tener esto en el sistema de derivación, que me parece grave, lo que yo interpreto es que las familias, a pesar de que seáis primerizas o incluso que tengáis bebés con un desarrollo diferente, como los prematuros, en muchos casos, sabéis cuándo algo no va como se espera que vaya.

Y te quiero echar un cable, porque tu peque va estar evolucionando constantemente y tú no siempre vas a poder prestar atención a cada segundo de su desarrollo lingüístico, para ver que todo vaya bien.

Por eso te voy a indicar en qué momentos has de mirar a tu peque con cariño y comprobar que ha adquirido ciertas habilidades, ¿vale? Empecemos por el principio.

Momentos importantes en el desarrollo del lenguaje infantil

A los 2 meses. Un bebé de dos meses muestra interés por la cara del adulto, especialmente de su cuidador principal. Hace contacto visual y comienza a mostrar una sonrisa que deja de ser un reflejo y empieza a tener carga social. El bebé está aprendiendo que la sonrisa agrada al adulto y comenzará a usarla con más intención comunicativa.

La bandera roja aquí es que tu bebé no haga contacto visual, que no sea capaz de prestar atención a tu cara. Y pensarás que es muy pequeño, que es normal. Pero los bebés son sumamente sociables, de ello depende su supervivencia, ya que todavía son muy dependientes del adulto. Si el bebé no presta atención al adulto, desde muy pequeño, es importante que busques ayuda.  

 

A los 6 meses. El peque comienza con los típicos ba-ba-ba ma-ma-ma. Esto se llama balbuceo y es un hito importantísimo del desarrollo del lenguaje infantil. Hasta ahora el peque hacía breves vocalizaciones aisladas y, ahora, comienza a juntar sonidos. Es el momento en el que papá o mamá se ponen muy contentos porque se piensan que está llamándolos, pero no es así.

No tienen intención. Está probando y eso es maravilloso, es la antesala de las palabras que aparecerán más o menos al año de edad.

Recuerda que no realizar balbuceo alrededor de esta edad, sería un signo de alerta.  

Antes del año. Tu peque debería señalar objetos para pedirlos o para compartir experiencias. Alarga la mano y el dedo y te pide ayuda de ese modo o intenta que le prestes atención. Con esto no me refiero a que tu peque te lleve de la mano hacia el objeto. Esto no es un acto comunicativo y dedicaré un episodio del podcast solo a este aspecto.

Si tu peque no señala objetos antes del año de edad: bandera roja.

Con un año, tu peque ya debería de decir sus primeras palabras. Son palabras que aparecen de forma aislada, ya no forman parte de un balbuceo y tienen significado, así que aparecerán en contexto, como «agua», cuando tenga sed. O «mamá», «papá». Ahora sí que os podéis poner contentos.

Tercera bandera roja: que no aparezcan palabras y que sigamos anclados en una etapa anterior, como las vocalizaciones o el balbuceo.

A los dos años. En esta etapa comenzará a adquirir mucho vocabulario. Empiezan las primeras frases, que suelen estar formadas de dos palabras. Por ejemplo: «mamá agua», en el ejemplo anterior. También es la conocida edad del «no», así que también construirá frases en negativo como: «no me gusta», «papá no» o «ya está».

Aquí, la bandera roja es que no comience a juntar palabras para formar frases.

A los tres años. Aquí hay un salto importante. Entre los dos y los tres años, tu peque debe adquirir una gran cantidad de vocabulario expresivo y comprenderá también muchas palabras. Sus frases se irán haciendo cada vez más completas y complejas. A esta edad, ya deberías comprender con facilidad las expresiones verbales de tu peque.

Si te cuesta comprender lo que dice tu peque, si no comienza a juntar palabras: tenemos una bandera roja.

¿Qué pasa después?

Y aunque el desarrollo lingüístico infantil no se termina aquí, ni mucho menos, freno en seco a los tres años, porque en este tiempo, si has observado cualquiera de las banderas rojas que te he indicado, de los signos de alerta, por favor, no esperes para consultar con tu pediatra.

Aprovechemos la plasticidad cerebral para potenciar las habilidades comunicativas y lingüísticas de tu peque. Esta es su mayor ventana de desarrollo neuronal, cerebral. Pero, de la plasticidad cerebral mejor hablamos en otro episodio. Me encantaría poder contar con alguien experto o experta en la materia.

Para cerrar el episodio, deja que recoja en frases breves lo que hemos comentado hoy. Y es que, en el desarrollo lingüístico de tu peque de cero a tres años, hay seis momentos clave en los que tienes que mirar con cariño a tu peque.

  • A los dos meses: mirada y sonrisa
  • A los seis: balbuceo
  • Antes del año: gesto de señalar
  • Al año: primeras palabras
  • A los dos años: aumento de palabras y primeras frases.
  • Con tres años: expresiones y frases comprensibles.
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